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Esencia, sesiones de pareja con corazón

Si vives una bonita relación de pareja tal vez hayas pensado alguna vez en tener fotos que reflejen esos sentimientos tan especiales. A pesar de que muchas veces se asocia ese tipo de fotografías a las bodas, la verdad es que no es necesario casarse para tener imágenes así. En CreativaLente hemos creado “Esencia”, sesiones de pareja que van más allá de las típicas fotos de estudio con posados artificiales y actitudes extrañas.

De la misma manera que nuestra fotografía de bodas busca la naturalidad y la belleza de los sentimientos verdaderos, en nuestras sesiones de estudio buscamos captar la esencia de cada pareja, haciendo que se sientan cómodos y se muestren tal cual son. Aunque un estudio es un espacio vacío que a menudo intimida a quien no ha estado antes allí, en una sesión Esencia nunca se tiene la sensación de “no saber qué hacer” ni se siente vergüenza o intimidación. Todo fluye de forma natural porque nuestro trabajo empieza mucho antes de las fotos, tomando un café, hablando, conociéndonos mutuamente. También cuidamos la forma de entregar el trabajo pues, además de las fotos en alta resolución en formato digital, incluimos cinco de ellas impresas en papel fotográfico de alta calidad en una bonita caja perfecta para regalar.

Aquí os dejamos una selección de imágenes de la sesión con Cristina y Erik. No os las podemos enseñar todas porque llegó a haber realmente mucha intimidad entre ellos, pero seguramente os podréis hacer una idea del ambiente tan relajado que reinó. En esto, como en todo lo que hacemos, nosotros nos adaptamos a la forma de ser y los gustos de cada pareja.

La fiesta de los 500 fans en nuestro estudio

El pasado sábado 3 de mayo inauguramos nuestro estudio de fotografía. En realidad fue una excusa para celebrar nuestros primeros 500 fans en Facebook y una manera de agradecer a los que nos seguís vuestro apoyo. Para nosotros los fans o los lectores de nuestro blog, no son simples números, ni una estadística que hay que aumentar como sea. Los seguidores son (sois) algo mucho más importante porque nos permite saber que hay alguien al otro lado apoyando nuestro trabajo y nuestras aventuras en esto de la fotografía. Por eso quisimos idear algo que nos permitiera de algún modo devolver ese calor que sentimos cuando nos comentáis o le dais al botón de Me Gusta.

Nuestro estudio, situado en Creixell (Tarragona), no es más que un espacio compartido con el centro de terapias Bienestar, cuyos propietarios Ferrán y Elisabet, tienen esa forma de ser colaboradora y generosa que, de extenderse, podría perfectamente cambiar el mundo, haciendo de él un lugar mejor para todos.

En realidad nosotros ya habíamos mostrado ese lugar al público cuando realizamos esta sesión con Ian y Macarena, pero el sábado fue la presentación, digamos, oficial. Montamos una pequeña fiesta, donde según habíamos prometido, todos nuestros fans tuvieron la oportunidad de hacerse divertidas fotos gratis y decoramos el local de la manera más corporativa posible, incluyendo un impresionente número 500 hecho con globos (en referencia a los primeros 500 fans en Facebook) confeccionado por nuestra colaboradora Isa García. Todos los asistentes tuvieron la posibilidad también de ser maquillados antes de las fotos por Alba Basora, de Hayalari, quien hizo además de secretaria y relaciones públicas. Nuestro agradecimento sincero a todos los que colaboraron en esto.

Os dejamos unas fotos de nuestra pequeña fiesta. Si estás leyendo esto quizá estuviste en ella y te puedas encontrar en estas imágenes.

 

Los estudios de fotografía, esos lugares tan fríos.

Desde el principio de los tiempos ir a hacerse fotos a un fotógrafo era una experiencia casi tan desagradable como ir al dentista.

Básicamente consistía en ponerse el mejor traje que uno tuviera y entrar en ese lugar frío y anodino que es un estudio de fotografía, quedarse quieto, sin saber qué hacer ni qué cara poner, “mirar al pajarito” y procurar no cerrar los ojos cuando se disparan los flashes.

la foto 1

Sin embargo hay que reconocer que los estudios de fotografía tienen su utilidad y no es casualidad que la mayoría de los profesionales (e incluso muchos aficionados) deseen contar con uno. Las sesiones de fotos en exteriores son fantásticas, puedes aprovechar la belleza de la luz natural y hay muchos rincones atractivos donde se puede trabajar sin ser molestados. Pero no nos engañemos, en el exterior hace frío en invierno (y calor en verano), hace viento, puede llover y, entre otras cosas, no es el sitio más discreto para cambiarse de ropa.

Un estudio evita todos esos inconvenientes. Es un entorno controlado, acondicionado y con todos los elementos que el fotógrafo pueda necesitar para hacer las fotos que tenga pensadas. Si eres el fotógrafo, es un lugar ideal. Pero si eres el cliente, el que va a estar delante de la cámara, es el último sitio en el que querrías estar si, por ejemplo, eres de los que no les gusta posar. O si no estás muy seguro de tu aspecto. Es el típico entorno en el que jamás pensarías que te vas a poder relajar.

Por eso, en contra de lo que la mayoría de personas creen, no es fácil hacer buenas fotografías de estudio. El fotógrafo tiene de todo, sí, pero hay que saber qué hacer con todas esas cosas. Y lo que es más importante, hay que saber tratar adecuadamente a las personas que están frente a la cámara. Hay que lograr que se relajen, que se encuentren cómodas, que muestren como son realmente (sí en ese sitio tan vacío y delante de esa cámara enorme). En caso contario las fotos quedan, quizá técnicamente correctas, pero frías, sin emoción y sin verdadero atractivo.

En CreativaLente nos esforzamos siempre por crear imágenes, no simplemente bonitas, sino que transmitan emociones. Hace unos días nos propusimos el reto de hacer una sesión de pareja romántica ¡en estudio!. Fuera del habitual entorno natural y sin la ayuda de la cálida luz del atardecer. Aquí podéis ver el resultado de este reto con Ian y Macarena, una pareja de novios muy guapos.

Ellos también nos contaron cómo se conocieron.

La primera vez que se vieron fue en un pub donde Ian estaba de fiesta con sus amigos y Macarena era una de las camareras. Él notó que aquella chica tan guapa no dejaba de mirarle y sonreírle todo el tiempo. Macarena es muy simpática y sonríe a todo el mundo, pero él notaba que aquellas miradas eran otra cosa. Así que cuando fue a la barra para pedir las copas no se lo pensó dos veces. Sin previo aviso, pegó un salto y se lanzó hacia la camarera plantándole un beso en los labios. Y Macarena siguió sonriendo.

Todavía tendrían que pasar unos años hasta que se dieron cuenta de que podían ir en serio. Ian tenía sólo 18 años cuando lo del beso y, aunque Macarena siempre estuvo en un rincón de su corazón, era muy pronto para sentar la cabeza. Ahora su relación es más madura y, viendo las fotos que hicimos con ellos, nadie podrá negar que hacen muy buena pareja.